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NAVIDAD DON DEL PADRE
por padre Andrea D'Ascanio ofmc

He logrado entender, al menos parcialmente, el “estupor” más grande de todos: aquel que debió haber sentido el Padre celestial cuando escuchó el primera llanto de Su Jesús, que puso a todo el paraíso de cabeza: los Ángeles que vienen a cantar su alegría, que traen el anuncio a los pastores y quien sabe cuántos más; las estrellas que hacen eco de esto y se lo indican a los Reyes Magos. Cielo y tierra, el mundo espiritual y el material, se hacen competencia para comunicar la alegría de la Vida que explota.Así es, la Navidad es propiamente una explosión de alegría que viene a romper lo grisáceo de la muerte en la cual  nos hallamos inmersos. Y que se renueva a cada gemido de bebé que parte a los cielos y suscita en el Corazón del Padre un “estupor” siempre nuevo: en cada hijo de hombre, vuelve a nacer Su Hijo predilecto, que por amor a nosotros se hizo “Hijo del hombre”. Esa alegría que Juan Pablo II, en su espléndido libro “Superando los umbrales de la esperanza”, llama la “alegría de la creación”.Dios, que al crear ve que lo que crea es bueno (Jn. 1, 1-25), es fuente de alegría para todas las criaturas y, particularmente, para el hombre. Dios Creador para decir a toda la creación: “Es bueno que tú estés”.

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ABRAHAM Y LA “JUSTICIA “ DE DIOS
por padre Andrea D'Ascanio ofmc

Recorred las calles de Jerusalén,
mirad bien enteraos;
buscad por sus plazas,
a ver si topáis con alguno
que practique la justicia,
que busque la verdad, y yo la perdonaría. (Jer 5, 1)“ Padre de Jesús y Padre mío, Padre nuestro, hemos hecho cuanto has pedido, hemos recorrido las calles de Jerusalén
y las plazas de cada ciudad del mundo, hemos observado bien y nos hemos informado: hemos encontrado al hombre del cual hablas, el único que actúa justamente y que se mantiene fiel a Ti: su nombre es Jesús. Tu lo conoces bien Porque es tu hijo Y Tu has querido que se hiciera “hijo del hombre”, uno de nosotros, nuestro hermano. Por Él perdona a Jerusalén perdona al mundo: porque Tú lo prometiste, porque Tú quieres perdonar más de lo que nosotros queremos ser perdonados. Amén.”

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il padre e il figlioEL PADRE Y EL HIJO EN LA PASIÓN
por padre Andrea D'Ascanio ofmc

Nos encontramos ahora bajo el yugo del sufrimiento, pero si nos uniformamos a la Voluntad de Dios como hizo Jesús, entonces tal yugo se volverá ligero y jubiloso, porque el Padre en nosotros lo habrá de cargar. Pero es necesario que creamos en su Amor y que nos abandonemos a Él, aunque parezca que está alejado de nosotros.
Dios es verdaderamente su Papá. Un Papá en el cual podemos confiar, porque no nos dejará nunca solos en la prueba, sino que la vivirá y la sufrirá en nosotros para transformarla en resurrección.zione.

 

 


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giustiziaLA JUSTICIA DEL PADRE

por padre Andrea D'Ascanio ofmc

Administrar justicia es el poder máximo. En la antigüedad esto era competencia específica de reyes, quienes desde su trono e investidos de todas las insignias posibles de mando, escuchaban a las partes y emitía la sentencia correspondiente. Dios Padre es la máxima autoridad y a Él se le reconoce y atribuye con amplitud dicha facultad. Pero el Padre no pretende ser el juez de sus hijos: ¿qué padre quisiera tener que juzgar y condenar a sus propios hijos? Y es por esto que delega esta función en el Hijo, para que Él sea quien ejerza este poder con sus hijos: De hecho, el Padre no juzga a nadie, sino que canaliza todos los juicios al Hijo (Jn. 5,22) El Hijo dice siempre que “sí” al Padre y acepta este encargo: pero le pesa tanto como al Padre. Por lo tanto, viene a la tierra con este divino poder, que a la vez de espléndido es terrible, con el cual puede absolver o condenar. Pero nunca lo usa, sino para absolver:Maestro, esta mujer fue sorprendida en flagrante adulterio…” (Jn. 8,4)

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EL PADRE EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
por padre Andrea D'Ascanio ofmc

 

 

Obedeciendo a la voz del Pastor, en vez de desesperarnos con elucubraciones gratuitas acerca de la manera en la que se manifestará la ira de Dios, vivamos con plenitud nuestra dimensión de hijos, pidiéndole al Padre que nos libere del mal; pidiéndole misericordia, fuerza y un espíritu nuevo para todos. Él nos escuchará, porque Él quiere ayudarnos más de lo que queremos que nos ayude, porque es fiel a su promesa. Él nos liberará del mal, es decir, intervendrá con su potencia no para destruir al hombre, sino para alejar al opresor que “ha hecho tanto mal” (Gl 2, 20) a su creatura, y la estrechará a sí, para siempre.




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EL "SI'" DEL PADRE: LA RESURRECCIÓN
por padre Andrea D'Ascanio ofmc

 


Rsurrección,
de la muerte a la Vida,
de la desolación al consuelo,
de la desesperación a la esperanza,
del miedo a la certeza,
de la impotencia total
a la posesión del todo,
de la soledad a la compañía,
de la tristeza a la felicidad,
de todas las formas de muerte:
del cuerpo, del espíritu, de la razón,
a la aceptación de todo tipo de VIDA.


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misericordiaES LA HORA DE LA MISERICORDIA
por padre Andrea D'Ascanio ofmc

 


De cada vez más lugares llegan mensajes cada vez más alarmantes: dos tercios de la tierra desaparecerán, inundaciones, terremotos, hambres, epidemias, guerras civiles, guerras locales, tercera guerra mundial, cismas en la Iglesia con papas y antipapas, catástrofes de todo tipo...
... Muchos de esos mensajes provienen de fuentes confiables y no considero ni justo ni sabio ignorarlos.¿Y entonces? ¿Nos limitamos a encender veladoras benditas, a ofrendar alimentos y leña durante los tres famosos días de oscuridad, cesando todas las actividades (tal y como está ocurriendo en varias partes) en espera de las catástrofes?Si decimos que no se puede hacer nada, eso querría decir que no hemos captado lo que Jesús vino a revelarnos y que así no hacemos sino vanificar el regalo de Amor del Padre que es “más fuerte que el mal, el pecado y la muerte” (Dives in Misericordia [Rico en Misericordia] de Juan Pablo II).

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