TESTIMONIANZE SU PADRE ANDREA D'ASCANIO O.F.M. Cap.

Nacido el 15 de 1935. Estudiante universitario en Perugia; tras una visita a Asís, revalúa toda su existencia a la luz del Evangelio. En consecuencia, abandonó los estudios universitarios y habiendo recibido la aprobación del Padre Pío de Pietrelcina, su Padre Espiritual, entró en el noviciado de los Padres Capuchinos de Abruzo el 8 de diciembre de 1955. Es ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1962. Recibe el título de licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad “La Sapienza” de Roma en 1970, recibiendo la calificación máxima.
La base de su actividad es la oración y tal espíritu le comunica a aquellos que lo rodean. Los puntales de su dirección espiritual son la Consagración a Dios Padre con María, por María y en María;la Comunión y el Rosario cotidiano; la Confesión cada ocho, o cuando más, cada diez días. Fruto de esta acción linear de apostolado son las familias cristianas y las vocaciones conseguidas en el seno de la Armada Blanca, las cuales se concretaron posteriormente en la Orden de los Capuchinos, los Trinitarios, el clero diocesano y en la clausura (Carmelo, Siervas Adoradoras), en Italia y en el Este de Europa. Su visión de la vida franciscana, contemplativa y misionera, es expuesta en una pequeña publicación “Francisco: ayer, hoy y mañana”.
Desde 1973, siempre con la bendición y el consenso de los Superiores, el Padre Andrea se ha comprometido en la realización de distintas formas de apostolado, entre las cuales surge la de la Armada Blanca y los Nidos de Oración de niños.

La Armata Bianca

“Los niños salvarán al mundo”, es una frase que repetía a menudo el Padre Pío de Pietrelcina, cuando exhortaba a reunir a los niños en los “Nidos de Oración” (así es como quiso llamarlos) para rezar el santo rosario y para realizar la adoración eucarística. El único que había acogido esta invitación había sido el siervo de Dios, el Padre Pío Delle Piane, de la Orden de los Mínimos, muy unido en espíritu al estigmatizado del Gargano.

En 1972, obedeciendo al Padre Pío Delle Piane, su nuevo padre espiritual tras la muerte del Padre Pío de Pietrelcina, el Padre Andrea D’Ascanio inicia su actividad con los niños, la cual se volverá la base de su apostolado.
Tal apostolado consiste esencialmente en invitar a los niños a que se ofrezcan al Padre del Cielo, en María, con María y por María, para la salvación del mundo; lo anterior, por medio de reunirlos en “Nidos de Oración” en los cuales se habría de rezar el rosario y para realizar la celebración eucarística, esto a fin de prepararlos para que en la Primera Comunión se haga uso por vez primera “de la razón”, conforme a las disposiciones dadas por San Pío X , mismas que fueron repropuestas por el Nuevo Código de Derecho Canónico.
El movimiento tomó el nombre de Armada Blanca, porque el Padre Pío de Pietrelcina llamaba al rosario su “arma”, de allí lo de “Armada”; lo de “Blanca” hace referencia a la inocencia de los niños y a sus oraciones por la paz.
En 1989, el Papa Juan Pablo II otorgó una audiencia especial a 10,000 niños de la Armada Blanca: por primera vez en la historia, se concedía una audiencia de tales dimensiones sólo a los niños.
El Padre Andrea se hizo cargo, de 1989 al año 2000, de la redacción de dos publicaciones trimestrales, una para niños (los Nidos de Oración de la Armada Blanca, con un tiraje de 20,000 copias) y otra para difundir el conocimiento de Dios Padre y el Amor por Él (“Dios es Padre”, con 16,000 copias).
En 1990 comenzó la actividad de la Armada Blanca en África, Europa del Este, América Latina, Estados Unidos, Canadá y muchos otros países del mundo, en donde ha logrado reunir a más de dos millones de niños, de los cuales, cada uno ha recibido un rosario y un folleto con indicaciones sobre cómo se reza el Santo Rosario.

 

Peregrinación mariana al Este de Europa

La espiritualidad de la Armada Blanca se funda en Fátima, cuyo mensaje hace referencia en modo particular a Rusia: “si se observan mis solicitudes, entonces Rusia se convertirá y habrá paz; si no, expandirá sus errores por todo el mundo, promoviéndose con ello las guerras y persecuciones a la Iglesia: muchos buenos serán entonces martirizados, el Santo Padre sufrirá mucho, muchas naciones serán aniquiladas; pero al final, mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia y ésta se convertirá y le será concedido al mundo una época de paz”.
Es natural que la Armada Blanca se haya dedicado siempre a poner énfasis en esta tierra en la que María puso el centro de Su gran manifestación. En 1989 comenzaron a abrirse la fronteras de los países de Europa del Este y es entonces que el Padre Andrea D’Ascanio organiza, junto con la Armada Blanca, la peregrinación mariana con la Virgen de Fátima en Bulgaria, Rumania, Ucrania, Bielorrusia y Rusia regresando más veces en el curso de los años.
En acuerdo con los Obispos de las diversas diócesis, con sus respectivos Nuncios, cuando éstos sean nombrados, entre 1990 y 1996, logró reunir a miles de fieles de muchísimas parroquias de estas naciones, distribuyendo centenares de miles de rosarios y folletos impresos en distintos idiomas, cuya finalidad es la de mostrar cómo se reza el rosario; 200,000 iconos de los Corazones de Jesús y María, estatuas de la Virgen de Fátima, porque la peregrinación pudiera luego continuar en las diversas familias; decenas de miles de biblias, evangelios y catecismos.
Los frutos espirituales de este Peregrinaje son notables. A continuación mostramos algunos de los logros obtenidos:

a. La instauración de la orden de los Capuchinos en Rumania

Durante la peregrinación en Rumania, en los primeros años de 1990, el Padre Andrea D’Ascanio constató que la riqueza de las vocaciones sacerdotales que allí florecían, no estaba soportada por estructuras adecuadas para acogerlas. Los Obispos de Bucarest y de Jasi, le pidieron trabajar para que los Capuchinos, que nunca antes habían tenido presencia en Rumania, mandarán a sus Hermanos. De hecho, el Beato Geremia da Vallacchia, único santo rumano reconocido por la Iglesia Católica, fue de Rumania a Italia para entrar a los capuchinos de Nápoles.
De acuerdo con el Padre General de los Padres Capuchinos, Padre Flavio Carraro (posteriormente Obispo de Verona), y con el Definidor General para el Este P.Pacífico Dydycz (ahora Obispo de Drohiczin, Polonia), el Padre Andrea D’Ascanio se empeñó en esa tarea y, tras mucho insistir, logró convencer al Provincial de Nápoles para que mandara a dos religiosos a esta tierra. Él los acompañó, junto con el Padre Provincial, para presentarlos al Obispo de Jasi; los condujo luego a Onesti donde estaba surgiendo el Santuario en honor al Beato Geremia y en donde los ayudó a buscar el lugar en donde habrían de instalar el primer seminario.

En la actualidad, hay en Rumania 150 seminaristas y en Nápoles, 15 novicios, 16 postulantes y 10 estudiantes de filosofía. Los Superiores de la Orden le han otorgado un reconocimiento oficial a esta colaboración de la Armada Blanca en el “Analecta Ordinis”:
“Acto de reconocimiento”. Aprovechamos para recordar en este momento la gran importancia de la Armada Blanca, guiada por nuestro hermano, el Padre Andrea D’Ascanio, bajo la protección de la Virgen de Fátima. Y luego, a partir del dos de julio se encuentra en Rumania nuestro hermano el Padre Mario Querini de la Provincia de Roma, quien trabaja en Onesti, por invitación del párroco, Mons. Edoardo Sechel, en la diócesis de Jasi (Analecta Ordinis Fratum Minorum Capuccinorum – Ian-Maii 1992).

La Casa Ecuménica
Siempre en Onesti, durante la segunda Peregrinación, el Padre Andrea D’Ascanio en 1991 recibió en regalo de una anciana, una terciaria franciscana que en 50 años no había visto de nueva cuenta a un religioso franciscano en su tierra, un terreno y una villa con una construcción ya comenzada, para que se usaran en alguna obra religiosa.
A encargo del Ministro General, Padre Flavio Carraro, el Padre Andrea D’Ascanio logró convencer al Padre Mario Quirini, de la provincia capuchina romana, para que se fuera a Rumania a trabajar por el ecumenismo.
En el terreno donado se ubica la Casa Ecuménica, inaugurada en 1995, con una gran capilla, un salón para encuentro, 20 habitaciones y otros locales, en los que se encuentra sacerdotes ortodoxos católicos en un clima de fraternidad verdadera: es la realización de todo el Este en un hecho de ecumenismo.

b. Envío de misioneros la Este
Con la peregrinación mariana, el Padre Andrea D’Ascanio tuvo la posibilidad de conocer desde adentro las grandes necesidades de los sacerdotes y monjas católicas de las Iglesias del Este y se dedico a trabajar para que otros religiosos se fueran para allá en carácter de misioneros. El Obispo de Rusia en Bulgaria, le rogó tomar contacto con las monjas de Madre Teresa de Calcuta; cuatro de ellas se dirigieron a aquella nación. Las Monjas Mínimas del Sufragio fueron más veces a Rumania, para luego quedarse allí permanentemente. Algunos coadjutores laicos salesianos hicieron arreglos para abrir instalaciones en Ucrania.

Material religioso para las nuevas iglesias
El Padre Andrea D’Ascanio, tanto para sufragar las necesidades reales de muchas iglesias del Este como para no dejar caer en manos no sacras el material sacro que la nueva liturgia ha vuelto superfluo, le solicitó a las parroquias y a los conventos paramentos y adornos sacerdotales. Fueron hechos numerosos envíos a un centro de Trieste, que dispuso despachar los adornos a los países del Este y a la Ex Yugoslavia, donde dichos materiales se habían quedado sepultados bajo los escombros de más de 700 iglesias.

c. Radio María del Este
En consideración de la gran dificultad para comunicarse y de las grandes superficies que los pocos sacerdotes existentes debían atender, el Padre Andrea D’Ascanio tuvo la intuición, que a posteriori se reveló fundamental para la evangelización del Este de Europa, de dotar a las parroquias de equipos de radio emisores. Con un gran riesgo, tomados en demasía, la Armada Blanca logró introducir clandestinamente a la cortina de hierro siete transmisores, con sus respectivos accesorios, para las transmisiones efectuadas en Moscú (Rusia), Kiev, Harchov, Berdicev, Vinnitza (Ucrania), Drohicz (Polonia) en la frontera con Bielorrusia. En Moscú se entregó el equipo a Monseñor Bernardo Antonini, quien logró obtener del gobierno una frecuencia de red que funciona en toda la república y en esta se instaló Radio María Moscú, de Radio María Italiana.

Entrevistas filmadas a los mártires del Comunismo
Teniendo la posibilidad de encontrar a tantos ancianos sacerdotes y laicos que había vivido terribles experiencias en las cárceles, los campos de concentración y las deportaciones a Siberia, el Padre Andrea D’Ascanio comenzó a realizar entrevistas grabadas a los pocos ancianos sobrevivientes, antes de que la muerte se encargara de desaparecer estos testimonios estupendos de fe que constituyen los nuevos Acta Martirum de la Iglesia. Esas entrevistas fueron publicadas en video casete.


Lucha contra el aborto: el sepulcro de los niños no nacidos

Visto que se ocupa de los niños, el Padre Andrea D’Ascanio se ocupa de los más pequeños entre los pequeños: los niños muertos por la práctica del aborto. Para encauzar los esfuerzos en la lucha contra este “abominable delito” y haciendo eco del llamado del Sumo Pontífice Juan Pablo II que dijo “¡Detengan esta masacre!”, constituyó el Movimiento por la Vida Aquilano de la Armada Blanca que se ocupa de combatir el aborto, luchando porque los cuerpos de los pequeños asesinados en los hospitales por la práctica de abortos, sean sepultados.
El Padre Andrea sostiene que el aborto sobre todo es fruto de la ignorancia y la superficialidad cultural y por eso intenta desarrollar un principio base para convencer a los hombres que el aborto es un verdadero homicidio: en los cementerios se sepultan sólo los cadáveres, esto es, los cuerpos de hombres muertos; si se logrará sepultar los restos de todos los niños muertos por la práctia del aborto, entonces se volvería evidente a los ojos de todos que el concepto elemental de sepultura = cadáver = homicidio.
En 1986, el Padre Andrea organizó la Semana de la Vida en la diócesis de L’Aquila y, en la intervención final de aquel encuentro, declaró que la Armada Blanca lucharía para conseguir que los cuerpos de los niños muertos en los hospitales por la práctica del aborto recibieran una sepultura digna.
Junto con el profesor, ahora Sacerdote, Giovanni Antonucci y otros participantes en el Movimiento, elaboró un estudio detallado sobre la legislación mortuoria vigente en Italia, logrando en esta forma obtener, en perfecto apego a la ley y por vez primera en el mundo, los “restos abortivos”, esto es, los cuerpecitos de los pequeños muertos en el hospital de L’Aquila y darles sepultura en el panteón civil.
Cuando ya se efectuaba la sepultura, desde hacia dos años, acción perfectamente apoyada por el arzobispo, Mons. Mario Peressin, logró obtener permiso para colocar una estatua de María Madre de los Niños no Nacidos en el lugar donde se daba sepultura a los pequeños. El monumento se colocó el 28 de diciembre de 1991, con gran impacto en los periódicos y en la televisión.
Tal acción desató una gran campaña difamatoria en los medios masivos de comunicación internacionales, que hasta la fecha no ha cesado, y los partidarios del aborto, desde entonces, han intentado en todo momento atacar al Padre Andrea y a la Armada Blanca. No obstante, tampoco ha cesado nunca el accionar de la Armada Blanca que, marchando por la senda trazada, siempre en nombre del Movimiento Aquilano por la Vida de la Armada Blanca, ha logrado obtener también la sepultura para los cuerpos de los bebés muertos por la práctica del aborto en muchas otras ciudades de Italia y en el extranjero.
En varios cementerios se ha logrado colocar la estatua de María Madre de los Niños no Nacidos, réplica de aquella colocada en Aquila.
Estimulado por este ejemplo, el Cardenal O’Connor de Nueva York, dictó disposiciones para que, en todos los cementerios de su arquidiócesis, fuera colocada una estatua de María Madre de los Niños no Nacidos. En Guayaquil y en Quito (Ecuador) se ha colocado una estatua de María Madre de los Niños no Nacidos en el principal panteón civil de la localidad donde, en un espléndido escenario y alrededor de la misma, ahora se sepultan a los pequeños asesinados por la práctica del aborto. Una copia de la estatua en cuestión fue colocada en Torun, Polonia, en el espacio ubicado frente a la sede de Radio María Polaca y en muchos otros cementerios del mundo.
La Armada Blanca está llevando a cabo este proyecto en mucho lugares, entre increíbles contrastes. Esta acción causa una enorme molestia a ciertos grupos políticos e ideológicos bien identificados. Creemos que la base de toda la campaña denigratoria contra la Armada Blanca y su Fundador, el Padre Andrea D’Ascanio, se debe a la eficacia y constancia de las acciones emprendidas en contra de la práctica del aborto.

 

El Amor y el conocimiento de Dios Padre

Dios Padre es el gran desconocido, aunque toda la Liturgia hace referencia a Él. La realidad es que casi todos lo consideran sólo bajo el aspecto de juez terrible, haciendo vanas la palabras de infinita ternura que Jesús no regaló en su  “Padre suyo y Padre nuestro”.
Para ayudar a los hombres a conocer y, por lo tanto, a amar a su Padre Celestial, el Padre Andrea D’Ascanio difunde el Mensaje del Padre, reconocido como válido por la Iglesia, tras un largo y exhaustivo examen que duró 10 años, el cual está logrando realizar incontables conversiones, muchas de las cuales tienen testimonio escrito. Dicho Mensaje ha sido a la fecha traducido a 24 lenguas y han sido publicados cientos de miles de copias del mismo.

Desde hace más de treinta años, el Padre Andrea organiza en muchas ciudades del mundo una velada nocturna de adoración, ante Jesús Sacramentado, la cual se celebra entre el 6 y el 7 de cada mes, en honor a Dios Padre. La velada a que se hace referencia dura toda la noche y su objetivo es rogarle al Padre que establezca rápidamente su reino de Amor en la tierra.
Además, el Padre Andrea D’Ascanio ha organizado congresos, retiros, cursos de ejercicios y encuentros, en Italia y en el mundo, siempre sobre la Persona de Dios Padre que “no es conocido”, honrado ni amado por sus hijos: los hombres. Por tal motivo orienta la consagración de los niños al Padre, enseñando a llamarlo “Papá”. Su convicción es que un verdadero y sólido ecumenismo sólo se podrá realizar únicamente en el Padre; sólo en Él se podrá lograr alcanzar una verdadera UNIDAD.