El primer nido de oración es por naturaleza la familia en la cual el papá y la mamá deben nutrir a los hijos, no solo con el alimento material sino también con el alimento espiritual, transmitiendo la fe sobre todo con el ejemplo.

Constituyendo un Nido de Oración en casa se queda salvaguardada la unidad de la familia como dijo Pío XII: “Familia que reza unida, permanece unida”.

 

Sugerencias Prácticas

Fijar la hora de la oración haciendo coincidir las necesidades de todos. Preparar un altarcito con una imagen de la Virgen delante de la cual se pone un cirio que permanecerá encendido durante la oración.
Seguramente se presentarán distracciones, por lo que se les exhorta a apagar los celulares y descolgar el teléfono de casa. Si llegaran amigos o parientes no se interrumpe la oración sino que se invitan a participar en ella. Dando así testimonio que Dios está en primer lugar. Los papás pueden guiar la oración involucrando en el desarrollo de la misma a los niños, hasta que se les deje conducirla a ellos.

Apoyos para la oración

El rosario, un librito para los niños con los misterios meditados; la historia de Fátima, la vida de los tres pastorcitos narrada por Lucía, Biografía de niños santos, el Catecismo de la Iglesia Católica, el Evangelio….
Se puede pedir este material a nuestra dirección electrónica escriba o
descargarlodirectamente.

 

Como se desarrolla un nido de oración

Después de una breve pausa de silencio que les permite a los niños acomodarse, se inicia con un amplio signo de la cruz bien hecho, lentamente como enseñó la Virgen a Bernardette en su primera aparición en Lourdes, pronunciando lentamente las palabras: “En nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”.
Se puede hacer un canto o invocación al Espíritu Santo; se dicen las intenciones de la oración, poniendo en primer lugar la conversión de los pecadores, la Paz del mundo y el Papa.
Se mencionan los misterios del Rosario leyendo una pequeña meditación haciendo una pequeña pausa de silencio para enseñar a los niños a reflexionar. Entre un misterio y otro se puede entonar un canto. Al final del rosario se puede leer y comentar un episodio de la vida de los niños de Fátima.. El papá, la mamá o un niño mas preparado puede guiar la pequeña reflexión.
Después del Dios te salve se leen las letanías de la Beatísima Virgen.
Se hace una pausa de unos minutos de silencio.
Se puede concluir pidiendo la bendición del Padre del Cielo que puede ser dada por el padre o la madre terrenales.
Esta sugerencia se realiza o no , según el tiempo y las circunstancias.

 

Testimonios

"Mamá, mamá, tengo una bomba atómica, ahora te la enseño", gritó mi hija de nueve años. Tuve un momento de temor, porque nunca había oído hablar con ese tono a la niña. "Niña ¿que dices? ¿Tienes fiebre?"
"
No mamá estoy bien, tengo aquí sobre mi corazón una bomba atómica de la paz y del perdón. Es el santo rosario, el arma de la Virgen del cielo y esta mañana dije mi ”sí” a María porque quiero ayudarla. Soy de la Armada Blanca, y sabes mamá, somos muchos en el mundo y todos unidos con el rosario blanco, estoy orgullosa de pertenecer a la Armada Blanca” (G.P. Roma).

La tesis de la pequeña de Roma no está lejos de la verdad: el rosario, rezado en familia provoca efecto de reacción en cadena, así como la bomba atómica, de la cual solo el Espíritu Santo conoce la potencia de Luz y de Vida.
Como ejemplo y confirmación les narramos la historia de un rosario, “la historia de un nido de oración” formado por una mamá y de su hija en la lejana Ucrania.

Historia de un rosario

Había una vez un rosario blanco… formaba parte de un grupo de 70,000 rosarios, todos blancos como el, que después de un largo viaje de 4,000 kilómetros desde Italia llegaron a Ucrania junto con la primera peregrinación de la Armada Blanca que en 1991 hizo en los países del Este europeo.

En Berdicev, una pequeña ciudad de 50,000 habitantes, a 200 kilómetros de Kiev, capital de Ucrania encontramos en la casa de la pequeña Natasha en el que formaron el primer nido de oración de la ciudad. Esos niños se reúnen desde entonces todas las mañanas a las 7, junto al Santuario de la Virgen del Carmen junto con sus padres, para que su Iglesia vuelva abrirse ya que fue cerrada por el gobierno comunista.

Un año después, en noviembre de 1992, regresamos a Berdicev y tuvimos el gusto de conocer la historia de ese rosario, narrada por Inga, una niña de 11 años, compañera de pupitre de Natasha, quien llevaba su rosario a la escuela colgado al cuello ,dejémosla hablar:

"Natasha, una amiga polaca vino a la escuela con el rosario. Yo no sabía que era y le pregunté de dónde había sacado una cosa tan bonita. Natasha me dijo que se la dieron donde iba a rezar. Entonces le dije que también yo quería ir para obtener una cosa tan bella y que quería ir también para ver que hacían. La mañana siguiente fui al patio de Natasha que vive cerca de mí y su papá David nos llevó con su coche hasta el santuario, cantaban y rezaban y eso me gustó mucho. Yo sentí dentro de mí una GRAN FUERZA y decidí ir a rezar todos los días a las 7 delante de la Iglesia. Después le dije a mi mamá: "Mamá tu también debes de ir a rezar conmigo porque es bueno hacerlo". Mi mamá aceptó la invitación y vino a rezar conmigo. Comenzamos a rezar también el rosario en casa y después de algunos días mi mamá decidió prepararse para la confesión. Para navidad fuimos a visitar a nuestros parientes en Polonia y mi mamá por primera vez se confesó e hizo la Primera Comunión. Después tuvo una gran alegría y ha vivido su conversión de manera muy fuerte, ha iniciado su apostolado con algunos familiares y ha convertido a su hermana , a su madre y a la hermana de su madre."

En ese momento entra en la conversación Añina, la mamá de Inga:

"Con mi hermana fue muy difícil porque ella decía que no podía ir a la Iglesia, no lo soportaba. Yo recé mucho con Inga, y después de muchos meses de oración mi hermana se desbloqueó y me dijo: "Ahora entiendo el sentido de la fe, quiero, confesarme, confirmarme, casarme por la Iglesia y bautizar a mis hijos.".
Mi abuela, la bisabuela de Inga, era una polaca, que casada con un comunista muy convencido, muerto durante la guerra, se había ello también ella comunista y no les enseñaba a sus hijos nada de su original fe católica.
Ahora mi mamá, después de seis meses de preparación, se confesó e inició una vida verdaderamente cristiana. Pero mi abuela no quiere escuchar hablar de la fe y nos critica a mi y a Inga porque vamos a la Iglesia. Pero nosotros rezamos, rezamos y rezamos. Al mismo tiempo convencí a una enfermera, compañera mía del trabajo a bautizarse, ella pasó a la vida de fe con toda su familia.

La última parte de la historia de este rosario la dejamos en boca de Alina, la abuela de Inga:

"La primera parte de mi conversión, fueron tiempos difíciles, porque sobre todo en el hospital donde trabajaba, se reían de mí.
Pero la profunda, profundísima paz que tenía en el corazón me daba la fuerza para continuar. Nunca hubiera podido imaginar que existiera una paz tan grande”.

Le preguntamos a Alina, en el hospital, ¿Puede hablar de Dios?

"Hay tantas formas de dar testimonio de Dios, una amiga mía, Alessia, va a la prepa de médicos y tiene 20 años, a través de mi testimonio, se ha acercado a Dios y se está preparando para la confesión, porque quiere quitarse el peso de los pecados. Sus padres de religión ortodoxa, le crean dificultades, pero ella las supera rezando.
Hay tantos otros ejemplos, una ves, visitando junto con Alessia a los enfermos de cáncer, una mujer de 40 años, prácticamente a un paso de la muerte, me dijo, si eres creyente encuentra un padre para confesarme, entonces fue el Padre David, entonces la mujer se confesó, recibió la absolución y murió. A través de tantas visitas a los enfermos muchas otras personas han llegado a los sacramentos.”

¿Ven cuantas cosas ha hecho un rosario de la Armada Blanca? Tres familias (la de Inga, y de su madre Alina, la de la madre de Alina, y la de la compañera del trabajo) llegaron a la fe y viven en la alegría, falta todavía la bisabuela, pero Inga y Alina, continúan rezando y estamos seguros de que pronto, también ella llevará el rosario en el cuello. Cuando estaremos en el cielo los otros 69,999 rosarios nos contarán sus aventuras.


Padre Andrea