En el mensaje  dado a Madre Eugenia Elisabetta Ravasio, reconocido como válido por la Iglesia, el Padre hace algunas solicitudes al Papa y a las Autoridades eclesíasticas.
La tercera de ellas es que se realice una imagen Suya para ser difundida como señal de su presencia. Aquí las palabras del mensaje:

"Deseo que todo el clero me haga entrar en todas las familias, en los hospitales, también en los laboratorios y en los talleres, en los cuarteles, en las salas de deliberación de los ministros de todas las naciones, y en fin, en cualquier parte en donde se encuentren mis criaturas, ¡aunque hubiera una sola criatura!
Que el signo tangible de mi invisible presencia sea una imagen que demuestre que estoy realmente presente allí. Así todos los hombres actuarán bajo la mirada de su Padre, y yo mismo tendré bajo mi mirada a la criatura que he adoptado después de haberla creado, y todos mis hijos estarán bajo la mirada de su tierno Padre.
Indudablemente también ahora estoy en todas partes, ¡pero quisiera estar representado en manera sensible!
"

La Madre Eugenia encargó a un pintor importante que pintara al Padre como ella lo había visto: cabellos negros y largos, ojos oscuros, sin barba, con el cetro y la corona en los pies.
El hecho de que no tuviera barba encontró gran oposición en los ambientes eclesiásticos y fue motivo de gran amargura para la Madre Eugenia que tuvo que ordenar al pintor que retocara la cara agregando una tupida barba negra. Solo en ese momento fue permitida la divulgación de la imagen.

Los censores fueron puestos fuera de la pista de la tradición pictórica europea que siempre ha representado al Padre con la “barba” acompañando al concepto humano de la virilidad, y “anciano” en referencia al Hijo, que siempre, según un esquema humano, debería ser mas joven que el Padre. Pero no tuvieron en cuenta  dos hechos: la barba es señal de  humanidad y la ancianidad no puede referirse las tres Personas divinas que son coeternamente jovenes. Los iconografos orientales  representan de hecho a las tres Personas divinas sin barba y jóvenes, que valga para todos el ejemplo de” La Trinidad” de Rublev.

¿Que fin tuvo la tela hecha pintar por  Madre Eugenia? En un primer tiempo fue colocada sobre el altar de una iglesia de Grenoble; luego fue hecha desaparecer cuando inició la tremenda persecución contra Madre Eugenia que llevó a la destrucción de sus escritos y de todas las copias de la imagen del Padre que ella había hecho reproducir y difundir.

Hemos hecho investigaciones en Francia, pero todo aquello que hemos podido encontrar es la imagen de una estampa vieja, poco nítida, que hemos puesto como primera hoja de portada en el Mensaje del Padre.

Hemos hecho el mandato  de traducirla en lenguaje iconográfico a la señora Lìa Gladiolo, que llevó a termine el encargo en manera ecepcional y que estamos difundiendo en los paises del Este.